A pesar de que las expectativas de vida en el mundo se han elevado de 45 años en 1900 a 75 años en el 2000, las condiciones de vida dejan mucho que desear.
A principio del siglo XX, la gente moría joven por desconocimiento de las reglas de asepsia y antisepsia, tampoco se conocían las vitaminas y los nutrientes, ni se habían inventado las vacunas y los antibióticos. Por tanto, las principales causas de muerte eran las enfermedades infectocontagiosas y carenciales. Sólo una de cada 50 personas moría de cáncer y uno de cada 12 moría de infarto.
Causas de muerte
1900
Neumonía 11,8
Tuberculosis 11,3
Enteritis 8,3
Infarto 8
ACV 6,2
En el presente la expectativa de vida mundial es mucho mayor pero 1 de cada 4 personas mueren de cáncer y 1 de cada 3 mueren por enfermedades cardiovasculares. Ahora, se viven más años pero se enfrentan más degeneraciones y minusvalías, porque vivimos más años intoxicándonos, mal nutriéndonos y estresados con escaso cuido personal. Es una situación tan generalizada, que parece ser universal aceptar como normal el que alrededor de los cuarenta años aparezca alguna enfermedad y nos convirtamos en dependientes de esos medicamentos que crean ilusión de bienestar. Con los años, se siguen acumulando las transgresiones que interfieren con la capacidad de autosanación e impiden la salud, dando origen a múltiples enfermedades degenerativas y al envejecimiento precoz por falta de mantenimiento.
1998
Infarto 30
Cáncer 24
ACV 8,3
Respiratorias 5,2
Accidentes 4,1
Todas son enfermedades tóxicas, degenerativas y traumáticas asociadas al ESTILO de vida actual. Caracterizado por un consumismo irracional que abusa de los productos refinados -vacíos de nutrientes y desnaturalizados-, de las grasas saturadas, frituras y margarinas (ácidos grasos desnaturalizados), de químicos y de tóxicos como café, cigarrillo, alcohol, drogas y medicamentos. A ello se unen la inadecuada evacuación de toxinas, y de otros factores como el estrés, la falta de ejercicio físico, una ambición desmedida, sobrecarga laboral, falta de tiempo libre, alteración de valores y prioridades, y el abuso de la tecnología (televisión, Ipod, Internet).
Es lamentable, que en el mundo actual persistan las enfermedades infectocontagiosas y carenciales del pasado. La desproporcionada distribución de las riquezas hace que una gran parte de la humanidad viva aún en condiciones de pobreza crítica, padeciendo hambre, en ausencia de agua potable, servicios higiénicos y demás necesidades básicas.
MANUAL DE LA SALUD sobre CALIDAD DE VIDA
Publicado en Columna Estilos Edición Especial 7mo aniversario
www.columnaestilos.com
